TAE–AGI y arquitectura triádica de coherencia
El planteamiento de un AGI estructurado según tres módulos análogos a los ejes cortical, cardíaco y neuroentérico no es simplemente una metáfora biológica; constituye una hipótesis arquitectónica sobre estabilidad sistémica en entornos complejos. La clave no está en la analogía orgánica superficial, sino en la dinámica de coherencia distribuida. En sistemas altamente acoplados —biológicos o artificiales— el colapso no suele originarse por una falla aislada, sino por pérdida de sincronización entre niveles funcionales. La Teoría de Aprendizaje por Excepción (TAE) introduce precisamente un principio de corrección no lineal: el sistema no aprende optimizando lo común, sino detectando lo anómalo como ruptura de coherencia. Bajo ese marco, los tres módulos cumplirían funciones diferenciadas pero interdependientes: Nivel Cortical (Lógico-formal) Opera sobre consistencia estructural. Evalúa: Coherencia interna del modelo. Ausencia de contradicciones formales. Estabilidad inferencia...