La universidad del siglo XXI no tiene un problema de absentismo: tiene un problema de significado
Cada cierto tiempo reaparece el mismo debate: el absentismo universitario. Las explicaciones suelen repetirse con una sorprendente regularidad. Se atribuye la responsabilidad a una supuesta falta de compromiso del alumnado, a una pérdida de la cultura del esfuerzo o, en el extremo opuesto, a una deficiente praxis docente. Sin embargo, ambas interpretaciones resultan incompletas. La cuestión de fondo quizá sea mucho más profunda: ¿cuando el aprendizaje deja de ser significativo, la presencia física pierde valor educativo?. David Ausubel formuló hace décadas uno de los principios más sólidos de la psicología educativa: el factor más importante que influye en el aprendizaje es aquello que el alumno ya sabe. Aprender no consiste en acumular información, sino en integrarla dentro de estructuras cognitivas previas que le otorguen sentido. Desde esta perspectiva, asistir a una clase no garantiza aprender. Del mismo modo, estudiar de manera autónoma tampoco garantiza comprender. Lo determinant...